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Seybaplaya, Campeche a 16 de octubre de 1995

"EL REGRESO DE ROSANA DEJÓ DAÑOS Y DESTRUCCIÓN EN SEYBAPLAYA"

El lunes 9 de octubre, al amanecer, toda la ciudad comenzó su vida cotidiana. Un ir y venir de gentes sonrientes, a la escuela, al mercado, algunos pescadores se hicieron a la mar para tirar sus redes después de tres semanass sin trabajar, los camiones de pasajes hicieron sus corridas acostumbradas.

Al amanecer del martes, se suspendieron las labores escolares porque amaneció lloviendo a consecuencia de un nuevo huracán "Rosana". Por medio de la radio y de la prensa, se comenzó a escuchar y leer que se preparara la población, porque el huracán venía en dirección a Campeche. La población atemorizada,ya que no se había repuesto de las inundaciones de Opal; amarraron sus ventanas, se refugiaron con familiares, para recibir el huracán.

Toda la noche del martes para amanecer miércoles 11 de octubre, la gente atemorizada casi no dormía oyendo el ulular del viento al mover los árboles y el oleaje del mar al chocar con el malecón. Al despertar del miércoles, el temor no pasaba, porque según los pronósticos, el huracán Roxana pasaría por Seybaplaya; por fin el miércoles como a las nueve de la noche, pasó por Ensenada, entre Seybaplaya y Campeche y se adentró a l mar durante la noche del miércoles para amanecer jueves la ciudadanía durmió mejor, porque a pesar de que había viento y marejada, el huracán se alejaba. El jueves constatamos los daños a pesar de la lluvia y el viento, ninguno fue de lamentar. algunas gentes humildes se habían refugiado en las escuelas por las pérdidas del techo de sus casas de huano y de láminas de cartón. El malecón quedó intacto únicamente zargazo en el pavimiento.

El viernes 13 de octubre todo volvió a la normalidad y algunas gentes bromeaban que venía otro huracán llamado Sebastián. El sábado calentó el sol, todos estaban felices que por fin no habría más lluvias.
El sábado en la noche, se había confirmado que extrañamente, a consecuencia de una corriente fría, el huracán se regresaba a la Sonda de Campeche con más fuerza. Durante la noche del sábado para amanecer domingo muchas gentes no dormían por los fuertes vientos huracanados y olas de más de 4 metros que se aporreaban en el malecón. Durante todo el domingo en el día, los vientos no dejaban de soplar con una velocidad de más de 100 kilómetros por hora y con llovisnas. Las aguas del mar comenzaron a subir y a penetrar en los desagúes. Comenzó a entrar el temor a todos los residentes de las casas frente al malecón porque según pasaba el tiempo, el viento seguía soplando más fuerte y las marejadas, se azotaban con mayor ímpetu sobre el malecón. El agua comenzó a invadir las casas y el malecón comenzó a ceder a los impactos de las olas. Una noche más sin dormir, oyendo el viento y el bramido del mar.

Al amanecer del lunes, los vientos habían calmado y seguía una pertinaz llovizna. Nos dimos a la tarea de constatar los daños.

¡Qué sorpresa nos llevamos! El agua del mar había avanzado más de 200 metros e inundaba a muchas casa habitación.

En la calle once el mar avanzó por el drenaje más de 200 m. llegando a tener una altura en la parte más baja de aproximadamente 2 metros de altura invadiendo las casas aledañas. En la calle 13 el mar se introdujo como 150 m., alcanzando en algunos hogares el agua de mar metro y medio. En la calle 15 por el desagüe se introdujo el agua por las fuertes marejadas. Toda la calle 18 entre 11 y 19, el agua de mar alcanzó un metro de altura y en otras casas más nivel de agua, inundando a todos los hogares con sus pertenencias. en la plaza principal, el agua de mar llegó frente a la Iglesia. El zargazo quedó acumulado junto con el agua de mar en el nuevo parque. En la calle 29 el agua de mar se introdujo por el desagüe e inundó todas las casas, de la parte más baja de la calle 29, introduciéndose el agua a los patios y hogares. En la calle 37 el mar se introdujo por el desagüe, inundando todas las casas de la calle 14 entre 37 y 29. Una receptora de mariscos que está situada al terminar el malecón quedó destruida, el módulo de pesaca y la oficina de pesca quedó semidestruida, la mitad de la carretera del malecón hasta el Veracruz quedó destruida. La Secundaria Técnica 11 entró el agua de mar a más de dos metros. El Cobach le llegó el agua de mar y zargazo.

Lo más desastrozo de la fuerza del huracán en nuestra ciudad, se sintió en el malecón. Todo quedó destruido, únicamente quedaron en pie como 18 metros del malecón, seis postes de toda la luz mercurial de esta arteria, fueron los únicos que quedaron en pié.

La carretera, al terminar el malecón hasta Sihó Playa quedó enterrada entre la arena y el zargazo y semidestruida por la fuerza de las olas del mar. todas las casas habitaciones frente al malecón quedaron semihundidas por el agua y el zargazo. Algunas que estaban más cerca del mar quedaron destruidas.

Entrevistando a algunas familias damnificadas, relataban con lágrimas en los ojos, la desgracia que le había sucedido, que el agua de mar había entrado a más de un metro de altura y sus camas, refrigeradores, estufas, roperos, muebles, televisores, modulares y tanques de gas flotaban en el agua del mar que había inundado sus casas. Es increíble pero es una rareza de la naturaleza, este huracán nos inundó de agua de mar, casi no llovió..

Para recuperarnos de esta desgracia es necesario, que el gobierno federal designe un presupuesto, para reparar los daños causados y constuirnos un nuevo malecón, que con éste ya serían 3 malecones construidos.

Hasta el momento, estamos aislados por las vías normales, únicamente se puede entrar a Seybaplaya por la autopista. Para ir y venir en las carreteras acostumbradas o normales entre Campeche y Seybaplaya está destruido o enterrado entre la arena y zargazo, desde el puente del Sombrerón hasta el entronque de Boxol. Para ir o venir a Cahmpotón, la carretera está enterrada o semidestruida, desde el entronque del desvío frente al restaurante Veracruz hasta Sihoplaya.
Gilberto, el "Huracán del Siglo" quedó corto con la desgracia que nos dejó el regreso de Roxana", un aborto de la naturaleza.

El cronista de la Ciudad.

Profr. Manuel Jesús Canepa Huchín.
ROXANA: 10 Años Después
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